The Last Ninja Collection: más que una saga
Regresa a la era dorada de la Commodore con The Last Ninja Collection, reviviendo estos clásicos junto a otras sorpresas de la colección.
Hace casi 40 años, este humilde servidor prendía su fiel Commodore y tipeaba LOAD "*",8,1 para que un juego le vuele la cabeza. En 1987, ciertas cosas que hoy pueden parecer triviales, no lo eran. Vista isométrica, pantallas con detalles increíbles, una fantástica combinación de géneros y una gran banda sonora nos dieron una aventura de acción inolvidable, que muchos ni siquiera pudieron terminar. Estoy hablando de la saga The Last Ninja, no porque me haya puesto a recordar viejas glorias, sino porque afortunadamente, ha salido una colección que recopila sus tres entregas, pero como si fuera poco, suma también otros juegos que disfruté hasta el cansancio.
Este compilado, que nos llega de la mano de System 3, incluye The Last Ninja, The Last Ninja 2: back with a vengeance, The Last Ninja 3, The Last Ninja Remix, Bangkok Knights, International Karate e International Karate+, cubriendo así juegos lanzados entre 1987 y 1991.
La recopilación incluye, siempre que hayan estado disponible originalmente, las versiones de ZX Spectrum, Commodore 64 y Amiga, por lo que, al momento de revivir estas glorias pasadas, vas a poder elegir entre las diferentes versiones, compararlas y disfrutarlas por igual. Para hacer las cosas más llevaderas, System 3 agregó la posibilidad de grabar el avance del juego en cualquier momento, como se puede hacer hoy en día con los savestates de los emuladores, algo que más de uno va a agradecer cuando llegue a la parte de saltar entre los troncos en The Last Ninja 1, cosa que nos traumó a varios en la niñez.
Algunos de ustedes seguramente se preguntarán qué sentido tiene esta colección existiendo emuladores, pero desde el punto de vista de preservación, es muy importante que estén disponibles de forma masiva en Steam y, por sobre todo, que estén en un producto que simplemente funciona. El otro buen diferencial es la inclusión de un shader que simula un televisor de tubo, pero el que más recomiendo para una experiencia digna de generar flashbacks es el modo Old-School, que no solo deforma la imagen, sino que también modifica los colores para que vuelvas a tener 10 años frente a tu viejo televisor.
Como mencionaba antes, todos los títulos funcionan a la perfección, y en este sentido, no hay nada para reclamar si estás buscando repetir la misma experiencia que viviste hace años. Todos los juegos incluidos merecen ser jugados y recordados tal como fueron concebidos. Ahora, habiendo dicho esto, nos vamos a contradecir un poco, algo que no les va a sorprender mucho si leen seguido estas reseñas. Nos hubiese gustado poder contar con la opción de algún modo de controles más moderno, aunque tal vez hubiese sido algo que exceda el alcance del proyecto, creemos que le hubiesen dado una nueva vida a estos juegos, o al menos, hacerlos más accesibles para nuevas generaciones que esperan algo más refinado, después de tantos años en los que la industria fue cambiando. Basta con recordar lo que era un control de esa época y lo que es uno moderno.
Algo que no necesita absolutamente ningún cambio son las canciones fantásticas creadas por Matt Gray, que explotaron al máximo el chip SID de la Commodore 64 para traernos unas joyas que no tienen crítica posible. Nos hubiese fascinado contar con la posibilidad de escucharlas a todas dentro del launcher del juego, pero no es una opción disponible, por lo que vas a tener que avanzar en cada uno de los juegos para poder escucharlas y darnos la razón en esto.
Para los que tuvimos una Commodore en su momento, al hacer un Top 10, es muy probable que incluyamos en esa lista algún The Last Ninja o International Karate, y tener la posibilidad hoy de volver a experimentarlos en sus versiones más fieles, es razón directa para que recomendemos esta colección.