Minecraft Dungeons II: mejor en todo sentido
Mojang y Microsoft nos traen una nueva entrada en su RPG de acción accesible, basado en el juego más popular del mundo.
Minecraft es el juego más popular de la historia y, hace casi seis años, Mojang nos sorprendió al intentar en incursionar en un nuevo género pero dejando atrás dos de las cosas que le dan el nombre al juego. Minecraft Dungeons nos trajó un RPG de acción donde ni ibas a craftear ni ibas a minar.
Este “Diablo light” terminó siendo una buena base para lo que hoy es una evolución de ese primer título que lo mejora en todo aspecto posible y que corrige la mayoría de las críticas que recibió la primera entrega al ser lanzada.
Antes de arrancar a hablar de diferencias con su antecesor, es bueno definir un poco de qué se trata el juego y a quién apunta. Este ARPG tiene un enfoque simple, de esos juegos que podés agarrar y jugar sin mucha introducción, sin sistemas complejos o estadísticas a entender para combinar y potenciar un build. Acá no hay clases ni árboles de habilidades, Minecraft Dungeons II está pensado para ser accesible y entretenido, algo que logra con creces. Si lo que estás esperando es un Diablo con la ambientación de los mundos de Minecraft, es muy probable que vayas a salir decepcionado.
Comparado con su anterior entrega, hay buenos cambios por donde lo mires, cambios que lo hacen más interesante, variado y profundo sin perder accesibilidad. Si ya probaste el anterior juego, te vas a encontrar que hay más slots de armaduras, la posibilidad de saltar, mucha más personalización y por sobre todo, un mundo que te invita más a explorar, uno conectado al universo que ya conocemos tanto y queremos.
Si bien se trata de una visión simplificada de un ARPG tradicional, sin clases, tiene suficientes mecánicas para probar diferentes builds. Sumado a esto, la posibilidad de comprar ítems a un mercader que podés nivelar, así como mejorar las stats de tus ítems a través de un herrero, hacen que haya una buena sensación de progresión dentro de tu estilo de juego. Lo que tal vez necesitaría una mejora es qué tan rápido encontrás ese estilo de juego mediante experimentación.
La historia principal del juego podés terminarla, si te enfocás a lo esencial, en unas 7 horas, y en ese transcurso, es probable que no llegues a experimentar todos los diferentes enfoques de estilos de juego que el título te permite. Lo que termina de cementar esto es la poca cantidad de encantamientos que encontrarás solo jugando esa línea principal de la historia. Esto hace que al jugar en coop la historia principal, los builds de tus compañeros sean, probablemente, bastante similares a los tuyos, perdiendo un poco el sentido de un party con diferentes roles.
Por otro lado, una vez que termines la campaña, tendrás un incentivo de permanecer en el endgame, encontrando nuevos ítems y haciendo pruebas de lo que más potencia tu estilo de combate. En endgame, por ahora, consiste en rejugar algunos jefes y participar de eventos que se llaman soul storms, donde aparecen enemigos más poderosos y por consiguiente mejor y más interesantes recompensas.
La profundidad de lo que puedas experimentar, como ya mencionamos, no es tan compleja como te podés encontrar en Diablo, pero tiene suficientes aristas para entretenerte un buen rato, como talismanes que te dan habilidades pasivas y hasta fieles compañeros de batalla, o encantamientos para tus equipamientos.
Algo que sorprende, gratamente, es que Mojang haya elegido a este juego para introducir un nuevo bioma, el primero en ya muchos años. En Minecraft Dungeons II vas a poder explorar el Sift, el colorido nuevo mundo, que trae simpáticos animales y nuevos enemigos. Recién en 2027, la versión tradicional del Minecraft lo incluirá dentro del juego.
Si estás buscando un título entretenido, de esos que podés agarrar y disfrutar sin mucha complicación, en Minecraft Dungeons II encontrarás lo que necesitas, en especial si te interesa jugarlo con amigos o si tenés hijos chicos que están queriendo comenzar a probar juegos de acción, en estos casos es el punto casi perfecto de entrada, con un mundo conocido y querido, accesible sin dejar de ser divertido y desafiante en algunos momentos.