Mexican Ninja: katanas, piñatas y el Camino del Burro

Combinando los golpes de un beat ’em up clásico con caminos alternativos y mejoras, llega una propuesta con mucha personalidad.

El particular juego de Madbricks nos lleva a Nuevo Tokio, una ciudad donde la cultura mexicana y la japonesa se mezclan bajo el dominio de los Narkuzas, una alianza de narcos y yakuzas. No hace falta demasiada explicación a nuestras motivaciones, nuestro trabajo es simple, terminar con el reinado de los Narkuzas, sin mediar palabra y con katana en mano.

La base del juego es la de un beat ’em up de desplazamiento lateral: avanzas, enfrentar grupos de enemigos y repetís hasta llegar a un jefe. Como buen brawler, tenemos golpes ligeros y pesados, la posibilidad de esquivar y hasta un parry. Los poderes especiales, llamados jutsus, no solo son poderosos sino que aportan un lado algo más disparatado, al menos no es normal tener a tu disposición una lluvia de piñatas! Todo esto deja bastante claro que el juego no se toma las cosas muy en serio, y es algo que le cae muy bien.

En su combinación de géneros, entre beat’em up y roguelite, nos encontraremos con un recorrido que nos pide tomar decisiones. Al despejar una arena aparecen bifurcaciones que permiten elegir el siguiente tramo según sus recompensas. Una ruta puede ofrecer mejoras de salud; otra, favores espirituales para potenciar nuestras habilidades. Estas opciones se van revelando de forma procedural en cada partida, así que avanzar implica pensar qué necesitamos para sobrevivir y qué puede complementar los poderes que ya tenemos.

Esta aventura se reparte entre cinco regiones con más de 35 niveles, con los cinco líderes de los Narkuzas como obstáculos principales. Llegar hasta ellos requiere administrar las mejoras y encontrar combinaciones útiles. Elegir los poderes para combinar con otras habilidades hacen que puedas aprovechar para hacer más daño, dándole un poco más de intención a lo que, desde afuera, puede parecer puro caos.

Como corresponde a su estructura de roguelite, morir es sinónimo de perder el avance y regresar a la base, pudiendo invertir la experiencia ganada en el Camino del Burro, el árbol de habilidades permanentes.

Ese ciclo tiene atractivo, aunque las rutas alternativas no evitan que ciertos escenarios y enfrentamientos se sientan algo repetitivos. Lo positivo es que el combate gana variedad y nuevas posibilidades con los desbloqueos.

Mexican Ninja apuesta por la exageración, tanto en sus personajes como en sus peleas, con una estética caricaturesca que acompaña muy bien la mezcla de culturas.

El resultado final es una propuesta entretenida para quienes disfrutan encadenar combos, probar mejoras y volver a intentarlo. Para nuestro gusto, le vendría bien algo más de variedad, pero su combinación de acción y progresión tiene lo suficiente para engancharte por varias horas mientras dominas el Camino del Burro!