Marvel’s Wolverine: nuestra reseña
Insomniac lleva a Logan a una aventura violenta y cinematográfica, con combates gratificantes, aunque con algunos tropiezos.
Wolverine es uno de esos personajes que llegan a un videojuego con las expectativas definidas – y muy altas. Si además el estudio detrás es Insomniac, responsable de Spider-Man y Ratchet & Clank, resulta difícil no esperar algo especial, más después de aquel primer tráiler, donde la combinación parecía perfecta: un personaje querido, un equipo con experiencia y la promesa de una aventura capaz de capturar la brutalidad de Logan.
Marvel’s Wolverine cumple con una parte importante de esa fantasía. Tiene una presentación cinematográfica sobresaliente, buenas actuaciones, es violento y tiene mucha acción que resulta gratificante. Lamentablemente, si debemos decir que hay algunos “peros”, ya que algunas decisiones de diseño rompen el flujo del juego e interrumpen la fantasía.
La historia nos presenta a un Logan desorientado, encontrado en un estado salvaje por Nathaniel Essex, quien termina reclutándolo para el Equipo X. En este universo compartido con el Spider-Man de Insomniac, los eventos suceden antes que existiesen los X-Men, y junto con Mystique y Sabretooth, Wolverine comenzará la acción mientras se enfrenta a Bolivar Trask y sus planes contra los mutantes.
Es un contexto atractivo, con los mutantes todavía lejos de ocupar un lugar reconocido en el mundo, que nos llevará desde la selva de Telambang hasta Canadá, Madripoor y Japón, incorporando personajes como los Morlocks y una joven Jean Grey. Como verán, hay material de sobra para construir una buena historia, pero aquí surge una de nuestras primeras críticas, ya que parecen desaprovechados sus personajes, sin explotar las relaciones entre ellos o sus motivaciones. Todo gira, como es lógico, alrededor de Wolverine, pero hay ciertos giros en la historia que parecen demasiado bruscos o situaciones que entendemos por los comics que acá pasan de larga.
Essex debería ocupar una posición más prominente como mentor, aunque está claro que no estamos frente a Charles Xavier. Esa relación, como los vínculos con Mystique y Sabretooth, podría dar para mucho más. Entre capítulos, las motivaciones cambian y las relaciones se transforman con una rapidez que te hacen pensar que te perdiste una parte del juego.
Igualmente, el interés nunca desaparece, hay una buena puesta en escena, donde tanto los gráficos como el sonido están a la altura de una producción de este presupuesto, con una dirección cinematográfica que es uno de sus puntos más fuertes.
En los enfrentamientos es donde Wolverine realmente encuentra la mayor parte de su atractivo. El combate está construido para mantenernos en movimiento, encadenando ataques y administrando la salud y la furia mientras una cantidad considerable de enemigos intenta rodearnos. Activar la furia y terminar con una ejecución espectacular tiene la contundencia que uno espera de un juego protagonizado por Logan.
El parry suma una capa interesante: además de atacar, hay que prestar atención y encontrar el momento para responder. Su exigencia puede ajustarse mediante las opciones y determinadas habilidades, lo que permite adaptar la experiencia sin quitarle necesariamente protagonismo a esa mecánica. Algunas de estas habilidades las vas a desbloquear a través de la cabaña de Logan, que funciona como un espacio onírico donde podemos mejorar atributos y ampliar sus capacidades.
En lo que respecta al combate, tenemos que sumar otra crítica, esta vez respecto a la cámara, algo que se exacerba en espacios cerrados, donde la posición no suele dar una lectura clara de lo que sucede a tu alrededor o con jefes que se mueven mucho. Esto hace que algunos golpes lleguen en situaciones donde el problema parece estar más en nuestra visión del combate que en nuestra capacidad para reaccionar.
Probablemente en las críticas muchos esperen que nombremos que este es un juego completamente lineal, pero para nosotros no es un problema en lo más mínimo. Estamos en una época donde se asume prácticamente que AAA es sinónimo de mundo abierto, y no podríamos estar en más desacuerdo. No todos los juegos necesitan 100 horas de contenido o un endgame.
Donde si vamos a levantar la voz es para decir que un juego AAA de este nivel debería cuidar más algunos detalles que pueden tirar abajo toda la fantasía que proyectan. Hay tres ejemplos simples con los que nos topamos en las primeras dos horas de juego. El primero es que las garras de Logan son capaces de cortar cualquier cosa, a veces… cajas de madera, finishers, si, pero algunas paredes, ventanas o árboles, quedan intactos, sin un rasguño. No solo hay varias paredes invisibles que frustran sino que Wolverine es capaz de saltar ágilmente para atacar, pero no de una posición elevada a otra, a menos que el juego tenga la intención de dejarte hacerlo. Como toque final, si tu traje queda despedazado en una pelea, bañado en sangre, e inmediatamente al terminar el encuentro arranca un cutscene, aparecés como recién peinado para la foto de graduación. Son detalles tal vez, pero que llaman la atención en un título de este calibre.
Aunque tengamos nuestras críticas, párrafo aparte se merece hablar del odio que recibió el juego en redes sociales, algo que nos parece completamente exagerado. Si te sentás a jugarlo como lo harías con cualquier otro, es un juego que, con aciertos y errores, resulta entretenido y bien estructurado, con un combate divertido, aunque algo simple. Hoy la controversia vende, y hay mucha gente buscando relevancia forzando errores. Nuestra recomendación, ignóralos.
Para cerrar, les diremos que Marvel’s Wolverine es una buena aventura, con una acción gratificante y momentos donde Insomniac consigue transmitir toda la ferocidad de su protagonista. No podemos ignorar que, si bien la historia es buena, con una presentación que sabe vender cada gran escena, nos quedó la sensación que los personajes se merecían un mejor desarrollo.