Cultic: a la altura de los grandes clásicos
Inspirado por Blood, pero con identidad propia, Cultic ofrece uno de los FPS retro más intensos, violentos y mejor diseñados de los últimos años.
Para los que crecimos durante el nacimiento de los FPS, estos últimos años nos han dado una buena dosis de nostalgia a través de grandes títulos. Cada día hay más opciones de disfrutar de los ahora llamados boomer shooters. No todos han logrado replicar o entender lo que hacía especiales a los grandes clásicos como Doom, Blood o Duke Nukem 3D.
¿Saben quién lo entendió a la perfección? Jason Smith, el solo-dev detrás de Jasozz Games, que con Cultic no solo domina la fórmula clásica sino que la moderniza, añade un fantástico estilo de arte, un diseño de niveles que permite encarar enfrentamientos de diferentes maneras y por sobre todo, nunca te lleva de la mano. Pintura amarilla, quién te conoce?
Parte de los que nos enamoró del juego es que desde los primeros minutos está más que claro que hay una muy fuerte inspiración en Blood, el que para nosotros es uno de los mejores juegos de su época, con una personalidad fantástica. En Cultic te despertás tras haber sido dado por muerto por una secta y obviamente no te va a quedar alternativa que abrirte paso entre fanáticos disparándole a todo lo que se mueva, o hay alguna otra mejor opción? En el camino te vas a encontrar con todo, enemigos básicos que lanzan hachas, otros armados, con escudos, tanques y hasta criaturas sobrenaturales, todo mientras recorres pueblos abandonados, minas, iglesias y laboratorios ocultos.
Hay una forma fácil de medir las sensaciones de un boomer shooter, y es con su escopeta. Al principio vas a estar dando vueltas con un hacha, una pistola y dinamita, pero Cultic no se hace esperar para darte al poco rato la primera escopeta del juego. Los disparos transmiten potencia, las armas se sienten muy bien, “pesadas”, como esperamos de un juego así. A las armas, se le agregan molotovs y la fundamental dinamita, que no solo te servirá para destrozar grupos de enemigos, sino que también te dará acceso a algunos secretos del juego, de los que está repleto!
Como dijimos al principio de la reseña, acá nadie te va a llevar de la mano. Cultic te tira directo a la acción, pero lo hace de una manera que premia la exploración y la creatividad. El excelente diseño de los niveles hace que los enfrentamientos grandes puedan resolverse de diferentes maneras, con explosiones en cadena, caminos alternativos o brutalidad absoluta.
En los momentos de mucha acción, también brilla el movimiento del personaje, la rapidez del gameplay y como todo rápidamente se puede volver un caos absoluto. Esto no es un cover shooter, acá hay que correr, disparar, deslizarse, correr, patear, correr y volver a disparar. La acción no para, y aunque creas que estás en un momento tranquilo, Jason tiene siempre algo escondido a la vuelta de la esquina para no dejarte descansar ni un minuto.
Cultic tiene una excelente variedad, pasando de niveles amplios y abiertos a pasillos claustrofóbicos, pero armando todo de una manera que el ritmo fluye de gran manera. Aunque todo está lleno de secretos y rutas alternativas, nada resulta confuso.
Aunque hasta ahora solo le hemos tiramos flores, tampoco vamos a decir que Cultic es perfecto. En algo que la fórmula es tal vez demasiado similar a los juegos de los 90s es en su IA. No esperes encontrar mucha creatividad de parte de los enemigos, acá la cosa es bastante lineal, te acercas a menos de cierta distancia y aunque estén de espalda te van a detectar y empieza la acción, sin muchas vueltas y persiguiéndote como perros. Hay incluso algunas formas creativas de aprovecharse de ellos, como colocarte debajo del trailer de un camión donde los enemigos te rodean y tiran hachas sin lograr nunca hacerte daño, pero la realidad es que, si te dejas llevar por la acción, esto nunca es un problema real en la experiencia.
Cultic está a la altura de los grandes clásicos, puede atraernos con una dosis de nostalgia, pero la realidad es que no la necesita, es una experiencia muy divertida para los que quieren acción desenfrenada con una buena dosis de exploración.