Cold VR: invirtiendo la fórmula

Con una clara inspiración en uno de los clásicos del VR, Cold VR da vuelta las cosas para traer una experiencia muy divertida.

Si bien cada vez vemos más ejemplos de videojuegos latinos, no es muy común ver lanzamientos para Realidad Virtual, por lo que cuando escuchamos sobre el desarrollo de Cold VR, marcamos en el calendario el lanzamiento porque sabíamos que teníamos que probarlo sí o sí. Este 11 de febrero finalmente será lanzado para prácticamente todas las plataformas VR, con versiones para Steam en PC, Meta Quest y PSVR2.

Algo que los va a sorprender es que Cold VR es el producto de Carlos Alfonso, el solo-dev detrás de Allware, que asumió el desafío no menor de lanzar un producto de este tipo.

Para los que ya tienen varios años en el mundo VR, van a identificar inmediatamente la relación del título del juego y su estética con uno de los grandes títulos del medio, SuperHOT. Cold VR pone a ese juego patas arriba y nos da su opuesto. En el primero, al moverte el tiempo en el mundo se aceleraba contigo, generando momentos bullet-time al mejor estilo Matrix mientras te movías en cámara lenta. En Cold VR, las cosas son exactamente al revés. Cuando te movés, todo se hace lento, por lo que la dinámica busca que nunca pares, que la adrenalina fluya y que te muevas sin parar por los niveles para derrotar a tus enemigos.

Aunque hay ciertas similitudes, quedan solo en la inspiración, Cold VR encara su mundo a su manera, con su propio estilo, por lo que se siente una experiencia bastante diferente a la de SuperHOT. Parte del toque único que le pone Carlos es el uso de clips de videos en lugar de animaciones, donde te van a dar contexto de la historia, que estás en una simulación y cómo tu objetivo es derrotar a la IA que controla todo. Los que tenemos ya varias canas, van a recordar los juegos FMV, y nos pareció un toque genial.

Si bien el juego tiene una historia conductora, todo está dividido en pequeños niveles independientes, variados en ambientación, donde el objetivo es el mismo, acabar con todos los enemigos, usando las escasas armas que están ubicadas en cada nivel. Pelearemos en vagones de trenes, en un barco, en una iglesia o en rings de pelea futuristas, todos relativamente compactos, que permiten jugar un rato y retomar en cualquier momento.

Donde Cold VR se aparta de su dinámica de juego por la que lo reconocemos es cuando nos presenta con niveles tipo back rooms, que, dado que son de terror, tienen la acertada decisión de poder saltarse. Para los que sufren un poco con este tipo de experiencias en VR, los más chicos y los que solo están acá por la acción, pueden optar por evitarlos y continuar sintiéndose Neo.

Lo más positivo que tiene el juego es que es realmente divertido, proponiendo un enfoque diferente a una fórmula que demostró su gran potencial en el medio. La mezcla de niveles compactos con la buena acción, hacen que sea bastante accesible y te provoque agarrar el casco para terminarlo. Donde vemos espacio de mejora es respecto a algunos aspectos técnicos, pequeños ajustes y balances en los niveles, que ya han avisado que están encarando en función de los comentarios que han ido apareciendo hasta ahora.

Creemos que algunos ajustes en los hitboxes de las balas, así como algún feedback auditivo cuando aparecen nuevos enemigos, o poder ver los botones del control en el menú de pausa en lugar de depender de la memoria de cuál es cuál para salir de los mismos, son pequeños cambios que harán una buena diferencia para pulir aún más la experiencia.

Como primer desarrollo en VR, Cold VR supera nuestras expectativas de lo que un solo-dev motivado puede lograr, y no podemos esperar qué más nos traerá Carlos en futuras actualizaciones y proyectos.